La película
muestra una sociedad que depende de la
realidad mediática, de la ambición de los medios que realizan cualquier cosa por
obtener beneficio económico. Más precisamente, es un reality show, uno de los
formatos televisivos que despiertan
mayor interés del público constituyendo un espectáculo de masas por su
estilo divertido y hasta relajado de la “vida real”. Podría decirse que el
reality show o realidad televisada es un programa cómodo, la forma más
holgazana de hacer televisión; teniendo como contrapartida que representa
muchos comportamientos y actitudes reales de personas que habitan nuestra
sociedad diaria. Se basa con la participación de personas no profesionales del
medio, cada uno con su personalidad y experiencia de vida decidido o no a
contar públicamente hechos relacionados con su vida privada.
Truman es un
hombre atrapado por una realidad ficticia, creada por una gran cadena de
televisión para servir de espectáculo a las masas que lo siguen desde su
nacimiento. Representa en síntesis, que en el mundo globalizado en el cual
vivimos es imposible vivir al margen de los acontecimientos mundiales, esto
sólo sería posible en una isla o bien en un país conservador que prohíbe lo
ajeno, haciendo alusión a la frase popular: “vives en un termo”.
Uno de los
hechos que sobresale en la trama es el de la entrevista de un periodista local
al director de “The Truman Show”. En ella, él expresa sin titubeos: “Aceptamos
la realidad del mundo que se nos presenta”. En el mundo que
habitamos triunfó el sistema capitalista, siendo esto para algunos un éxito total y para otros un desastre digno de algún cuadro surrealista de Magritte. Nos convertimos en meros autómatas, cada uno pensando desde el desayuno en el trabajo, en cómo hacer para generar más ganancias. Si nos volvemos incapaces de crear un mundo de belleza entre nuestros seres queridos, nos estaríamos deshumanizando cada vez más. He aquí, la percepción de la vida.
habitamos triunfó el sistema capitalista, siendo esto para algunos un éxito total y para otros un desastre digno de algún cuadro surrealista de Magritte. Nos convertimos en meros autómatas, cada uno pensando desde el desayuno en el trabajo, en cómo hacer para generar más ganancias. Si nos volvemos incapaces de crear un mundo de belleza entre nuestros seres queridos, nos estaríamos deshumanizando cada vez más. He aquí, la percepción de la vida.
El hombre se
expresa para llegar a los demás, la sociabilización es imprescindible en la
vida moderna. Un banco de una plaza, un cartel, un edificio, un libro, unos
discos apilados, son obras humanas que evocan la presencia del otro. Si vivimos
como autómatas, seremos ciegos a las huellas que nos van dejando. Hoy en día,
saturados por los medios de comunicación, preferimos ver televisión o
conectarnos a internet, cuando podríamos charlar con amigos al aire libre, en
una casa o en un bar.
Desde niños la educación nos
demuestra y nos enseña la competitividad entre nosotros. Hay que ser el mejor,
el ganador se lleva los laureles. Pero si todo ese enfermizo juego parte de la
individualidad, de conseguir metas propias sin importarte las personas que
están a tu alrededor, estamos en presencia de la desculturización del hombre
pensando en la propia circunstancia: el aquí y el ahora. Cuando no se consigue
todo de inmediato, se tiende a la frustración y la pérdida de valores.
Las culturas dominantes y la globalización
aplastan con su poder al hombre y les impone una uniformidad arrogante, el
hombre pierde el sentido de los valores y de sí mismo, ya no sabe en qué o en
quién creer. No hay que renegar de nuestros orígenes, aceptar la realidad que
nos tocó vivir y así respetar otras. El que se rebela contra el sistema, es
considerado “raro” o un “enfermo”. Cuando en realidad somos individuos libres,
capaces de pensar por nosotros mismos lo que consideramos correcto, y mejor aún
si hay otros que piensan igual. La libertad nos permite cambiar nuestro destino.
Sólo hay que recordar cuántos caminos ha abierto el hombre con sus brazos,
cuánto se han modificado hechos y
mentalidades. Hay que aprovechar las oportunidades que tenemos. No hay que
ser “gente cápsula”, que vive al margen
de todo sonriendo frente a las injusticias y fatalidades.
El capitalismo es un sistema socioeconómico
en el cual los medios de producción y distribución son de propiedad privada y
con fines de lucro. El capitalismo es dominante en el mundo occidental desde el
fin del feudalismo en el siglo XVII en Inglaterra, y se rige por el dinero, la
economía de mercado y los capitales. El capitalismo es el sistema
socioeconómico basado en el reconocimiento de los derechos individuales, donde
toda propiedad es de carácter privado y el gobierno existe para prohibir el
inicio de violencia humana. En una sociedad capitalista, el gobierno tiene tres
órganos competentes: la policía, el ejército y los tribunales de justicia.
Esta crisis
no es la del sistema capitalista: es la crisis de todos, de toda una concepción
del mundo y de la vida basada en la idolatría de la técnica y la explotación
del hombre. La búsqueda de riquezas, no ha sido llevada para todos, como una
comunidad, no se ha trabajado con conciencia sobre la tierra y los recursos
naturales. El saber y la educación siguen estando en manos de unos pocos, los
llamados “excluidos”, los “sin voz” aún no pueden acceder a ciertos privilegios
sociales, como lo son: una vivienda digna, educación, justicia, seguridad.
Otra de las
partes analizables de la película, además de la frase del director es la
adolescencia del protagonista. En su paso por la escuela, se enamoró
perdidamente de una chica; ambos se querían pero su amor no pudo ser posible.
Ya en la adultez, vemos a un Truman casado, pero con otra mujer que no ama. Ahí
es un donde aparece el mandato social del matrimonio. Hay sociedades como la
nuestra, en la que ser soltero a cierta edad es mal visto, así de simple.
Aunque para algunos no sea algo malo, igualmente es motivo de crítica cual
charla entre vecinos. Lo rescatable es que al final, él se separa de su actual
esposa y va en busca de la mujer que realmente quería. Sin embargo, el hecho
sobresaliente es la puesta en escena de su libertad, su salida del mundo falso
donde vivía. Así es que descubre una escalera donde en lo alto había una puerta
que conducía al mundo real y antes de salir tiene una conversación con el
director del programa, el director que hizo de su vida un programa televisivo.
Esta escena es comparable con el mito que tenemos que cuando morimos se nos
abren las puertas del cielo y antes de morir atravesamos un túnel oscuro con
una luz brillante a la salida. En cambio en la película, la puerta que traspasa
Truman no tiene ninguna luz. El mundo real entendido como una sala oscura,
donde se presentarán millones de adversidades, obstáculos, piedras en el camino
donde finalmente se codeará con personas reales y no actores. Queda al
imaginario del público como continuará su vida.
Que quede claro que no odio el capitalismo. Aún me queda
mucho por aprender y entender sobre el tema. Y no es por nada, que el mundo se
mueve bajo este sistema.
Fuente: "La Resistencia" - Ernesto Sábato
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