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miércoles, 13 de mayo de 2015
Fabiana Cantilo
Momentos que te quitan el aliento. Llegué temprano al show con la ilusión de que podía entrar a los camarines a saludarla. Entro y hablo con la señora de las entradas, con una sonrisa tímida le dije que era muy fan de Fabiana y si es que había alguna posibilidad de ir detrás del escenario para saludarla; me miró como pensando " es mi trabajo, me pueden correr si te dejo entrar pendeja", y se limitó a decir: "no sé, espera que le pregunto a uno de mis compañeros". Yo no dejaba de comerme las uñas, respiraba entrecortadamente, me tranquilizó ver al público que seguía entrando alegre y algunos hasta coreando alguna canción, iba ser una gran noche.
Los acomodadores de asientos iban y venían, enloquecidos en el buen sentido, preocupados por qué había mucha fila y gente sin sentarse. La señora me toma del brazo y me susurra algo al oído que no comprendi exactamente, por el ruido de los parlantes y mi aturdimiento personal porque era el primer recital al que iba de mi cantante argentina preferida. Recuerdo que asentía con la cabeza, y estaba preocupada por el largo pasillo iluminado por el que iba. Se abre una puerta, otro pasillo más, esta vez oscuro. Ella me dice: "hasta aquí llego yo, fijate de que nadie te vea, suerte". Sin darme cuenta estaba al lado de las cortinas del escenario. Escuché pasos, y se me aceleró aún más el corazón ¿Vos sos de acá? me dice uno de sus músicos. "Si, si" respondí con seguridad y aceleré el paso buscando las consolas de sonido. El músico seguramente no me creyó, pero se alejó y empezó a tocar su guitarra. Cuando lo perdí de vista encontré varias puertas, una abierta, pero era un baño y no había nadie. Abro la segunda puerta, tres mujeres y ella en el medio peinándose. Tartamudé su nombre, como si fuera tartamuda de nacimiento, fa fa fabi. Se ofendió, pasó por encima mio y se encerró en el baño. Una de sus asistentes me dice " sos una fan ¿no?, tranquila, no te hagas drama, esta nerviosa". Le entrego una carta, suplicándole que la cuide y que se la de. Me quería sacar una foto, le digo, y me dice sonriendo "despùes del show se saca fotos con todos." Volví al público, me senté a la derecha de una madre con su hija y recordé que había ido sola. Tenía sed, tenía todo. La vi en persona. Miré alrededor y pequé de altanera, quería que todos me envidien porque yo era la única que había podido ir atrás del escenario. Dejé de lado esos pensamientos y esperé pacientemente a que empezara el concierto.
Empezaron con las canciones del nuevo disco, y sentí verguenza porque no me sabía ninguna. "Amanece en la ruta" y lloré. Terminó el show y me dirigi con paso firme a los camarines porque ya me había aprendido el camino. Le pedí disculpas por la interrupción antes de salir al escenario, "no todo bien" me dijo. Vaya a saber una quien sacó la foto, lo único que sé es que tiene el cielo ganado.
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